El día 2 de Enero-2012 subimos al Volcán Mocho Choshuenco, desde las 10.00 A.M. a las 13.00 P.M, transportados por la pericia de de un joven estudiante de Pedagogía en Matemática de la UC. Temuco, quien realiza jornadas de temporada en Huilo Huilo Neltume.
Subimos con mi hijo Gerson y su esposa Jocelyn, quienes han venido desde Australia- Brisbane, tras un período de casi 4 años de Doctorado.
Comienza el ascenso desde la entrada principal del sistema canopy de Huilo Huilo, introduciéndonos en sus bosques milenarios de coihues- esencialmente, robles y lengas. Al subir se nos abren plegamientos montañosos cada vez más extensos, subiendo sobre una pendiente fuerte y serpenteante, tras la sensación de nimiedad que siempre embarga a los seres humanos cuando nos enfrentamos a la omnipotencia de la madre naturaleza. Nuestro guía, quien conduce con absoluto dominio y nervios de acero, nos explica pormenores del paisaje y de su historia. Mostrándonos a la distancia, hacia un extremo nororiental, nos indica que esa área extensa de color verde, un hermoso valle en la actualidad, antes de las grandes erupciones ocurridas en el siglo XIX, fue un gran lago. A nuestras espaldas comienzan a aparecer, en toda su grandiosidad, los volcanes Villarrica, Quetrupillán y Lanín.
Llegamos a un refugio que se encuentra a 1800 mts. aprox. de altitud. Allí están las motos de prueba para continuar el ascenso hacia el cono del Volcán para alcanzar una altura superior a los 2000 mts. Las temperturas registradas son las más altas de la temporada estival 2012. Es un paisaje sembrado de roca asfáltica, donde escurren chorrillitos de humedad y se aprecia el derretimiento de las nieves eternas que comienzan en este lugar. El silencio es absoluto. Hacia el noreste se aprecia una nube blanca que va esparciendo el material de ceniza volcánica del sistema eruptivo del Caulle-Pilmaiquén. Podemos ver abajo los pueblos de Neltume y Puerto Fuy como si estuviéramos observando mediante Google Earth. Pudimos ver también el Lago Pirehueico y el Lago Panguipulli entre otros. Nuestras máquinas filmadoras y fotográficas dejarán el imborrable testimonio de esta privilegiada experiencia. La adrenalina se deja sentir cuando estamos ante lo inédito. Luego nuestro organismo se adapta rápidamente y nos atrevemos a caminar con seguridad y ya no se acelera el pulso como al principio. Nos quedaríamos durante horas y días observando tan magno paisaje, como lo hacen los hobres y mujeres que trabajan en estos lugares.
Ha sido una de las grandes experiencias de mi vida, a los 67 años de edad, tras haber vivido siendo niños en Neltume(1950-1953), existiendo en la época una gran actividad en torno a la "Fábrica de maderas terciadas Neltume". En ese entonces había una Escuela Pública Misional, Cine, espectáculos de Box internacional, Torneos de fútbol internacional, Aeropuerto(para aviones CESNA), una pulpería y una bullente actividad de producción. Además existía energía eléctrica generada por un Motor a Vapor(El Golf).
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